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La joven de 16 años se suicidó tras ser victima de abuso sexual por parte del vicerrector en una escuela de Guayaquil en Ecuador.

Los hechos ocurrieron hace 18 años y la madre de la menor aún se quiebra al hablar del tema. “Nunca la pude ayudar cuando ella estuvo en vida porque nunca supe lo que pasaba”. En el primer pronunciamiento de la CIDH por abusos sexuales en el ámbito educativo, el tribunal condenó a Ecuador por no haber protegido a una menor que “vio lesionados sus derechos a la vida, a la integridad personal, a la vida privada y a la educación”.

Así mismo, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, sostuvo que el Estado Ecuatoriano no tomó las medidas necesarias para evitar que la menor se suicidara. El vicerrector tenía 65 años y aparte de violar a la menor la obligó a practicarse un aborto clandestino.

Aunque el embarazo no fue comprobado, la madre de la menor declaró que su hija le había mostrado la prueba de embarazo a su compañera de colegio, producto de su aborto y las agresiones sexual la joven se suicido ingiriendo diablitos que son juegos pirotécnicos con alto contenido de fósforo blanco que explotan cuando se golpean contra el suelo.

Fue atendida en la enfermería del colegio y un día después falleció en el hospital. Por último, la CIDH ordenó al Estado a entregar una reparación económica a la familia de la víctima.

Juliana Barrera Nieto | Redacción Diario Sucesos

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