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Luisa Arboleda y Jean Antoune, no paran de agradecerle a Dios por sacarlos del país días antes de la tragedia en el puerto de Beirut.

Foto Suministrada

La manizaleña, tomó un vuelo el 29 de junio desde Beirut, hizo escala en París y voló hacia Bogotá, Colombia, su tierra natal para renovar su visa y volver a Líbano con su esposo, quien el 02 de agosto también decidió salir del país para volar hacia Turquía a realizar un curso de café latte que duraba diez días.

Todo iba bien, hasta que Luisa recibió una llamada de su esposo angustiado en donde le contaba que había estallado el puerto de Beirut por 2.750 toneladas de nitrato de amonio, él repetía: “nuestra casa, nuestra casa”, ella no entendía la situación y solo preguntaba por la familia de él, la cual se encontraba bien.

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Luisa y Jean se quedaron sin casa y sin negocio, la explosión destruyó lo que ellos habían construido, pero le dan gracias a Dios no haber estado allí ese 04 de agosto, si no, no hubiesen vivido para contarlo. Ahora, cada uno esta tratando de conseguir dinero por su cuenta para reconstruir su vida en Líbano ya que no han recibido ayudas del consulado colombiano en Beirut, ni de las autoridades libanesas.

Juliana Barrera Nieto |Redacción Diario Sucesos

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