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Los habitantes del sector piden ayuda para acabar con el problema de salubridad que viven los migrantes.

La situación de más de 2.500 venezolanos retenidos en la frontera es crítica, ellos, se han instalado en cambuches improvisados mientras esperan el retorno a su país por las estrictas medidas que viene aplicando el gobierno venezolano.

Así mismo, la preocupación de los habitantes de este sector es alta, los extranjeros que esperan ingresar a su país no toman las debidas restricciones de seguridad y no existe un proceso sanitario que no permita incrementar la propagación del virus, por otra parte, no hay control sobre estas personas que diariamente llegan allí.

La alcaldía de Villa de Rosario junto con la gobernación departamental ha venido trabajando en conjunto para mitigar esta problemática, pero se ha salido de control, convirtiéndose en un problema nacional, de igual manera se le ha solicitado al gobierno nacional ayuda porque se evidencia el abandono del municipio.

Juliana Barrera Nieto | Redacción Diario Sucesos

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